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EL CASTIGO A SODOMA Y GOMORRA: ¿NUEVA INTERPRETACION?

“Asimismo como sucedió en los días de Lot…Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste” Lucas 17: 28-30 


 Como en todas las cosas nuevas, el enterarse de esta “nueva” interpretación que han dado eruditos y filósofos – cristianos acerca de lo que significó los “días de Lot”, (Génesis 19); la sociedad en donde vivía, su implicación y el juicio de Dios que se desató en aquella ciudad; se aprecia una decadente manera de observar y reinterpretar las escrituras para buscar la asociación con las demandas de la cultura y sociedad actual, de modo de acomodar o ajustar la infalible Palabra de Dios al nivel de las pecaminosas exigencias del hombre contemporáneo.

Hoy es el asunto de homosexualidad que acapara el tapete de la discusión. Me refiero específicamente a la nueva interpretación de lo que significa la sodomía u homosexualidad y la causa del juicio de Dios en Sodoma. Actualmente se dice que Dios no castigó a Sodoma por la inmoralidad homosexual demostrada por aquellos habitantes, entre los cuales vivía “el justo Lot”, sino que actualmente se afirma que el “pecado” de Sodoma fue la “falta de hospitalidad”. Y más aún, se dice que la biblia nunca ha condenado la homosexualidad como pecado.

TODO VA DE MAL EN PEOR

Ahora es muy difícil aconsejar a una persona que lea libros de tal o cual editorial, afirmándole a ciegas, o como quien pone las “manos al fuego” por la entereza y fidelidad que los famosos escritores o editores tienen a la Palabra de Dios. Lo mismo ocurre cuando alguien pide sugerencias sobre donde congregarse; el asunto es que décadas atrás era más fácil aconsejar y decirles a las personas que vayan a tal lugar a congregarse. También era más fácil decirles que compren libros de tal o cual editorial, etc. Hoy las iglesias ya no son las mismas de hace décadas atrás, y las editoriales de libros tampoco. Todo va de mal en peor (Comp. 2 Timoteo 3: 13)

Quiero referirme específicamente a la afamada y prestigiosa editorial CLIE, considerada por muchos como el pilar de la enseñanza sana y pura para la lengua hispana. Fundada por el extinto y querido hermano Samuel Vila, cuyo legado hasta ahora es profundamente reconocido y recordado. Sin embargo, esta querida editorial actualmente dirigida por el Dr. Alfonso Ropero, teólogo, filósofo y escritor español (https://www.clie.es/autor/alfonso-ropero-berzosa), ha expresado una preocupante y ambigua postura respecto a la homosexualidad. Él no afirma categóricamente acerca de  los pasajes que clásicamente se presentan como base para decir que la homosexualidad es pecado y condenada por Dios.

http://protestantedigital.com/magacin/43538/Alfonso_Ropero_Jesus_curo_al_amante_homosexual_del_centurion)

El Dr. Ropero sugiere  que la biblia no condena la relación homosexual consentida, sino que la tiranía homosexual que era propia de los pueblos paganos. Con esta idea y óptica, se desprendería  la interpretación de que en “los días de Lot” los homosexuales de manera “opresiva y sin la disposición hospitalaria”, quisieron abusar de los ángeles que pernoctaron en la casa de Lot. Eso es lo que, según Ropero y otros “maestros”, Dios condenó. (Génesis 19: 1-11). En otras palabras, no es la homosexualidad o lesbianismo y sus derivados, un pecado condenable por Dios, sino que, en el caso de Sodoma, fue la “falta de hospitalidad”.

 BREVE COMENTARIO DEL LIBRO “EL EVANGELIO SUBVERSIVO”

El libro “EL EVANGELIO SUBVERSIVO Buenas nuevas para los pobres, marginados y oprimidos” de Tomas D. Hanks, editado por CLIE, (vigente en catalogo CLIE 2014 y actualmente descatalogado) enseña sobre la base del evangelio de Mateo y su “estilo literario”, el aspecto tradicionalista y conservador v/s la enseñanza “no convencional o “transgresora” (subversiva) de Jesús. Thomas D. Hanks es un pástor y teólogo presbiteriano norteamericano, fundador del ministerio “othersheep” (otras ovejas) en 1992. Es un ministerio multicultural que incluye a las minorías sexuales.

Encerrado en “medias verdades”, el libro de Hanks “mete en un saco” a todas las minorías que transgredían las leyes morales y éticas para la entonces sociedad Judeo-cristiana, como por ejemplo la prostitución, los eunucos, los homosexuales, las lesbianas, etc., y con ello, enseña acerca del propósito liberador e inclusivo del evangelio de Cristo. Lo de “Medias verdades”, es en el sentido de que, efectivamente el evangelio sí ha de ser predicado a toda criatura sin excepción (esta es la verdad), pero distinto es enseñar atrevidamente que Cristo fue condescendiente con las prácticas “homo-eróticas” tal cual su libro lo dice. Por ejemplo, en la página No. 27 del libro, el autor dice:

“Jesús prohíbe el uso del lenguaje despectivo contra las minorías sexuales: “Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado. Al que llame “maricón” (griego: raká; arameo: reyqa’) a su hermano, lo juzgará el tribunal Supremo [Sanedrín]” (Mateo 5:22). Tales expresiones abusivas son muy comunes en los círculos machistas de las sociedades patriarcales y todavía contribuyen a los suicidios, especialmente de jóvenes lesbianas y gays”

Como ya se ha observado, el autor presenta a Cristo reivindicando a las minorías sexuales y confronta abiertamente tratando de “machistas patriarcales” a todos los que, evidentemente no comparten su particular interpretación de la biblia. El afirma que la palabra griega “raka” y su equivalente “reyqa´ en hebreo, que traducido al español “necio” (VRV60), puede también ser traducido como “maricón”, lo que evidenciaría la reivindicación de los homosexuales directamente por parte de Cristo, lo que es un completo absurdo que no resiste ningún análisis, sin embargo, el libro fue publicado por una de las editoriales más prestigiosas de la literatura hispano-cristiana.

 ¿Jesús sanó al esclavo homosexual del centurión?

En la misma página No. 27, Hanks afirma que el criado que fue sanado por Jesús (Mateo 8:5-13), era amante que le prestaba servicios homo-eróticos a su amo el centurión romano, e indica que aquello era la costumbre de los soldados romanos. Hanks dice:

“Jesús ofreció acompañar al centurión a su casa, pero el oficial rehusó la oferta. Tales oficiales militares romanos, habiendo escogido una profesión en el extranjero que los obligaba a dejar a sus esposas en Italia (¡una coyuntura conveniente para los que de todos modos no querían una esposa!), comúnmente tomaban a un joven esclavo masculino como amante”

“…Jesús no juzga la intimidad de la relación ni los envía a un sacerdote (o pastor) para un poco de tortura “ex gay”, sino simplemente sana al joven con una palabra a distancia. Al bendecir la relación del centurión de Cafarnaúm con su amado esclavo, Jesús se mofó de los prejuicios comunes de sus compatriotas xenofóbicos y homofóbicos y promovió su reputación como un “amigo de publicanos y pecadores” (Mat 11:19)”

En la página No. 28 el autor agrega:

“Desde una perspectiva tradicional patriarcal y homofóbica, Jesús se equivocó; debió haber ofrecido la “cura de la homosexualidad” de la pareja (el centurión y su esclavo)… pero él solamente sanó la parálisis del esclavo. Jesús debía haber denunciado la “abominación” de un soldado pagano que había corrompido a un pobre joven judío…En vez de denunciar a la pareja como una “abominación”, Jesús alabó la fe del centurión”

Sin dudas, el lenguaje de Hanks no responde a la de un escritor de sana exegesis de las escrituras, sino que a uno, con una marcada tendencia ideológica que fuerza los textos, y ve en las narraciones bíblicas aquello que no existe. Es increíble que este tipo de literatura se haya editado a través de la afamada y otrora prestigiosa editorial CLIE. ¿Qué está pasando al interior de esa editorial? Porque no solo Hanks está presentado como escritores CLIE, sino que otros como Juan Maria Telleria quien cuestiona el asunto de la inerrancia bíblica, Kenneth Hagin, predicador norteamericano de falsas doctrinas como la del evangelio de la “prosperidad”, David Y. Cho, uno de los responsables de la enseñanza contemplativa, de visualización y “nueva era” dentro de la cristiandad, etc., o el propio Alfonso Ropero, actual director de CLIE, que también reivindica el LGBT a través de la biblia.

Finalmente, debemos decir que Thomas Hanks también incluye en su libro el afamado término universalmente usado por los Gays “QUEER” que significa “raro, extraño, inusual, etc.”, y es más, afirma que Cristo es “QUEER” en su doctrina, para alcanzar a las minorías sexuales. Escribe en la Página No .41

“Con la Pascua, Dios hizo a Jesús queer en su solidaridad con nosotros, pues Jesús “salió del closet” y se hizo el Cristo queer, el representante de todas las víctimas de opresión y violencia…y así nos anima a aceptarnos como queer también”

¿Qué enseña el director de CLIE el Sr. Alfonso Ropero?

El portal español “protestante digital” publicó un artículo escrito por el pastor Will Graham en donde se expone de manera clara y precisa la nueva interpretación que el director de la editorial CLIE, el Sr. Alfonso Ropero, hace de la homosexualidad a la luz de la biblia. La enseñanza está basada en el tomo “Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia”(CLIE). Los puntos más relevantes y destacados por Will Graham son:

1.- Sodoma

El pecado de Sodoma no fue la homosexualidad sino la “violación colectiva” y la falta de hospitalidad. Ropero nos asegura que el Nuevo Testamento “nunca alude a Sodoma cuando reprueba las prácticas homosexuales”. El episodio de Sodoma tiene que ver únicamente con el asalto sexual; no con “la relación sexual consentida entre dos personas, sean estas homo o heterosexuales”.

2.- Levítico 18 y 20

Los dos famosos pasajes de Levítico con respecto a la homosexualidad (18:22 y 20:13) no se refieren a una relación homosexual consentida ya que aluden, según el doctor, a lo que podríamos tachar de “prohibiciones del incesto”. Lo que se prohíbe es una relación homosexual incestuosa; no la homosexualidad en sí. Ropero cita el ejemplo de Cam y Noé (Génesis 9:21-22) como un ejemplo en la Biblia de homosexualidad incestuosa. Según su interpretación peculiar del pasaje, Cam se acostó con su padre.

En cuanto al pasaje de Deuteronomio (23:17) Ropero considera que lo que el Antiguo Testamento condena es “la sacralización pagana de la prostitución masculina”, una práctica que “en la antigua Canaán era una actividad heterosexual conducente a la concepción, más que puramente homosexual en el sentido que se da hoy a este término”.

3.- Jesús y la homosexualidad

En palabras de nuestro filósofo, Jesús demostró “mucha libertad frente a las costumbres de su pueblo”, ayudando a los marginados, por ejemplo, la mujer adúltera (Juan 8:1-11) y la mujer de mala reputación (Lucas 7:36-50).

Además, el nazareno “no dijo ni una palabra sobre la homosexualidad” aunque “enseñó sobre varios asuntos de orden sexual como el matrimonio, el celibato y el divorcio”.

4.- Jesús y el ‘esclavo’ del centurión romano

Sin embargo el relato del ‘esclavo’ del centurión (Mateo 8:5-13; Lucas 7:1-10), comenta Ropero, “ha dado que pensar en relación a este tema”, ya que en el griego el término ‘criado’ se puede traducir por ‘amante’.

Puesto que el centurión “quería mucho” al siervo, Ropero llega a la conclusión de que disfrutaban de una relación homo-erótico juntos.

El autor asume aquí la interpretación del teólogo Xabier Pikaza, a quien cita: “este oficial (el centurión) tenía un criado-amante, presumiblemente más joven, que le servía de asistente y pareja sexual”. Ropero concluye: “De modo que el centurión pide a Jesús que cure a su amante y Jesús responde de manera positiva”. La implicación natural sería que Jesús aprobó la supuesta relación homosexual entre el centurión y su criado amado.

5.- Jesús y los que ‘nacieron eunucos’

Ropero declara a sus lectores que cuando Jesús alude a los eunucos “que nacieron así del vientre de su madre” (Mateo 19:12), se está refiriendo a varones homosexuales “cuya orientación sexual viene dada con su nacimiento”.

Cuando las familias adineradas “asignaban esclavos [eunucos] a los miembros femeninos de la realeza, podían escoger esclavos homosexuales”. En ningún momento condena Cristo a dichos eunucos por su preferencia sexual.

6.- Romanos 1:26-27

Cuando Pablo afirma que las mujeres pecadoras “cambiaron el uso natural” (Romanos 1:26), estaba hablando acerca del sexo anal con los hombres, “evitando así el embarazo”. Y los hombres que dejaron el uso natural de la mujer (Romanos 1:27) se entregaron también al sexo anal con otros varones.

No obstante, explica Ropero, hay que interpretar estos versículos dentro del contexto de la idolatría pagana. Eran hombres que “sin lugar a dudas en su mayoría heterosexuales, que como consecuencia de la idolatría y del desconocimiento del verdadero Dios, eran seducidos por el engaño y la lujuria dominante en la cultura y las religiones orientales, entregadas a la promiscuidad e impureza”. Una vez más, el texto bíblico no dice nada en contra de una relación homosexual consentida.

7.- 1 Corintios 6:9-10

Las dos términos ‘afeminados’ y ‘los que se echan con varones’ (1 Corintios 6:9-10) tampoco significan lo que se suele pensar. Donde el primer vocablo indica un varón de “carácter libertino, de moral laxa”, el segundo –como en el caso de Romanos 1:27- apunta a los concubinos o prostitutos, “tal vez en relación a los cultos paganos de Corinto”. Por lo tanto, 1 Corintios 6:9-10 no se puede citar en el debate contemporáneo tocante a la homosexualidad.

8.- 1 Timoteo 1:9-10

El tercer pasaje paulino mencionado por Ropero es 1 Timoteo 1:9-10, el cual tiene que ver con el mundo de los traficantes de esclavos sexuales. De acuerdo con el análisis del pensador español, “parece indicar relaciones sexuales abusivas en el contexto de explotación y opresión, probablemente relacionadas con la compra/robo de muchachos para emplearlos en tales menesteres, tanto en medios profanos como sacros”. No tiene nada que ver con una relación homosexual consentida entre dos amantes gais.

Conclusión

El doctor Ropero nos enseña que lo que la Biblia condena es la opresión homosexual, no la homosexualidad tal cual. En otras palabras, no hay ninguna razón para suponer que las Escrituras estarían en contra de una relación homo-erótica consentida al estilo actual.

Nos hacemos, sin embargo, la siguiente pregunta con toda humildad: Si Dios estuviera en contra de la homosexualidad, ¿qué tendría que decir en la Biblia para que nuestro distinguido filósofo cambiase de opinión? (Autor Will Graham )

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Amados hermanos, nuestra perspectiva ha de ser bíblica y solo bíblica. A propósito de esto, con mucho asombro escuche una vez a una persona que decía, que lo que estaba ocurriendo respecto al avance de las leyes pro aborto, homosexualidad, etc., era de responsabilidad de la iglesia, al no “tomar su lugar” dentro de la sociedad, y que era tiempo de conquistar los poderes temporales para revertir esto. La verdad que esta postura aunque noble, no es bíblica. No obstante, todas las religiones convergen en esta misma idea utópica que no tiene sustento en lo que nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles nos enseñaron. Todo lo que está escrito se cumplirá al “pie de la letra”.

Es cierto que la iglesia debe predicar el evangelio y denunciar todo lo que estamos presenciando, pero debemos entender con ello que lo ya escrito, irremisiblemente tendrá su cumplimiento. El texto selecto que encabeza este artículo, es una profecía que habla claramente de los tiempos que anuncian el inminente regreso del Señor Jesús quien dijo que “…como sucedió en los días de Lot… Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.

La pregunta coherente ante este texto es ¿Cómo fueron los días de Lot? El propio Señor Jesucristo describió las actividades de Sodoma donde Lot vivía; “comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; (pero)… llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos”.

Para comprender esta profecía es necesario ir al génesis y estudiar lo que pasaba en esa ciudad y en esa sociedad en la cual moraba Lot. Recordemos que este hombre era “justo”, es decir, Dios lo había justificado para salvación, y solo esta justicia fue la que lo libró del juicio que cayó en aquella ciudad. A juzgar por nuestro corazón, Lot nunca mostró méritos o actitud piadosa como para ser salvo, pero la gloriosa gracia de Dios nos precisa que sí fue salvo por los méritos de aquel que justifica, y eso es suficiente. Nunca hubiésemos pensado que él fue salvo, si el apóstol Pedro no hubiese escrito:

“y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)” 2 Pedro 2: 7-8

Lot llegó a vivir en Sodoma porque con astucia y visión “comercial” escogió migrar al valle del Jordán cuando se separó de su tío Abram.

“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová… Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.” Génesis 13:10-12

Sodoma era una ciudad próspera e industrializada; había además diversión, y era una sociedad “vanguardista” en comparación con muchas otras de aquella época. Eso fue lo que atrajo a Lot allegarse allí. La verdad que ha sido el mal endémico de todos los hombres a través de la historia el migrar a países “desarrollados” para surcar exitosamente sus destinos allí. Pero cuando uno es creyente, los parámetros que debemos considerar antes de migrar desde donde El Señor nos puso, deben ser validados y visados previa y cuidadosamente por la Palabra de Dios, y conforme a su voluntad, decidir (Comp. Santiago 4:13-15). A diferencia de Lot, Abram acampó en la tierra de Canaán.

La biblia no deja ninguna duda acerca de la decadencia moral de la sociedad sodomita. A pesar de que allí había prosperidad y desarrollo, la degradación espiritual y moral que evidenciaban los sodomitas era en gran manera. Básicamente, había pecado de homosexualidad, lesbianismo, bi-sexualidad e inmoralidad en general. Pero a ello se le sumaba el carácter de una sociedad sibarita; amante de los placeres (“comían y bebían”), codiciosos; amante del comercio (“compraban y vendían”) y terrenales; amantes de este mundo y de lo que en el hay (“plantaban y edificaban”). A diferencia de esta notable evidencia bíblica que caracteriza a Sodoma, el creyente es un peregrino cuyo único destino es la “patria” de Dios; la por venir (Comp. Filipenses 3:20, 1 Pedro 2:11a)

“Más los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera” Génesis 13:13

El Señor ya había anticipado la destrucción de esta ciudad maldita por causa del pecado, pero antes, y conforme a su misericordia, envió a dos de sus ángeles a rescatar a Lot. Es muy interesante resaltar este patrón que Dios siempre ha mostrado cuando se trata de tiempo de juicio, ya que los justos son sacados fuera antes de que se derrame la ira venidera. Así lo hizo con Noé, con Lot, con Rahab la ramera, y por cierto que lo hará con su pueblo espiritual llamado La Iglesia.

Cuando llegaron a Sodoma los dos ángeles enviados por Dios para rescatar a Lot, y después de que entraron a su casa y comieron con él, hombres de la ciudad, desde el más joven hasta el más viejo, rodearon la casa y llamaban a Lot para que sacase los ángeles para violarlos. La biblia utiliza la palabra “conocer” cuyo significado bíblico es intimar sexualmente (comp. Génesis 4:1, Mateo 1:25). Lo sintomático de este episodio es observar que los que rodearon la casa eran niños, jóvenes y adultos; es decir, vemos que la corrupción era transversal más allá de la edad o clase social, lo que por cierto evidencia elementos que se hacen claramente manifiestos en la sociedad actual, y que coincide con lo que Jesús predijo: “…como en los días de Lot será la venida del Hijo del hombre”. Hoy la corrupción moral está llegando a extremos tan alarmantes que ya estamos padeciendo lo que el mismo Lot vivió quien “…afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de los sodomitas (2 Pedro 2: 7-8).

El lobby internacional que los homosexuales está haciendo en estos últimos tiempos, es sin precedentes. Mientras la consigna que los acompaña es de “las minorías sexuales”, la práctica señala que hay una gran mayoría aún oculta entre las sombras, y que a su debido tiempo saldrán de allí para evidenciar su desvío. No hay color político que no acepte el “guiño” de los homosexuales, ya que existe allí un universo de votos muy importante para las próximas elecciones; y como a los políticos solo les importa el poder, saben muy bien como arrimarse a las mayorías. Por lo tanto, y consonancia con la profecía de Cristo para los últimos tiempos, va a haber una explosión de homosexuales desde “el más joven hasta el más viejo” que reclamará sus derechos y aún, rodearan las casas de los justos y de aquellos que se oponen a este avance desenfrenado de la corrupción moral. Hoy a toda persona que hable en contra de los homosexuales, lesbianas, transexuales u otra degeneración, es tildada de retrógrada, anacrónica, homofóbica, intolerante o de “mente cerrada”. En otras palabras, para ser aceptado como persona tolerante, vanguardista, inclusiva, solidaria y progresista, primero se debe eliminar la biblia y segundo, se debe relativizar la verdad.

Pero la biblia es clara al respecto. Dios llama a la homosexualidad como pecado y no hay relatividad o negociación en esa sentencia. Este pecado que rebosaba en Sodoma, es una desviación del género y por lo tanto configura una degeneración (comp. Romanos 1: 24-27). No es posible aceptar la homosexualidad como algo “normal” a la luz de la infalible Palabra de Dios. De ahí que todo homosexual aborrece a Dios y a su Palabra. De ahí que el mismo vocero de ellos es quien dice: “…no legislar con la biblia sobre el escritorio”. Al igual que en la sociedad actual, la gran mayoría de los habitantes de Sodoma aborrecían la luz y no venían a la luz porque sus obras eran malas (comp. Juan 3: 19), y solo un solitario Lot era quien afligía su alma habitando en medio de esa sociedad.

A miles de años después de esa generación, podemos contemplar los mismos ingredientes en medio de nuestra sociedad; la gran mayoría sumándose a la degeneración sexual y aborreciendo la verdad, mientras que una minoría elevando la Palabra de Dios como única referencia de conducta y de fe. La fuerte presión de los homosexuales y los “logros” legislativos que en todo el mundo les están favoreciendo, solo configura el escenario que anuncia con certeza el inminente regreso de nuestro Señor Jesucristo, porque lo queramos o no, la profecía se cumplirá; así como él no perdonó a Sodoma, tampoco lo hará en esta generación.

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos ayude a mantenernos firmes y sin fluctuar, afligiendo nuestra alma cada día en medio de una sociedad que recibirá el justo juicio de Dios en el día su ira. Que así sea, amén.

PEL 12/2017

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