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EL MERCADEO, COMPRA VENTA Y EL DICOM EVANGELICO

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“…hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales” 1 Timoteo 6:5

Todos sabemos de que se trata el término DICOM, aquel boletín comercial donde van a parar todos los endeudados; aquellos  que por distintas razones no pudieron o no quisieron continuar cancelando sus deudas. El sistema no perdona y no anda de travesuras con las personas; si alguien no cumple,  el DICOM lo persigue y lo marca de manera que el tal, no pueda pedir préstamos, acceder a un  buen empleo o atenderse médicamente en alguna institución determinada. El DICOM es el acusador que exhibe a los morosos y deudores frente a la banca o cualquier otra institución. Si alguien quiere salir del DICOM, debe pagar.

Como hemos visto en innumerables oportunidades, las grandes empresas que manejan la economía de este país y del mundo neo liberal, al igual que la astucia del diablo, ofrecen mucho, dan poco y lo quitan todo. Es una vergüenza como el mercado se presenta con sus anzuelos ante personas vulnerables que potencialmente se transformarán en deudores morosos que no pueden cumplir.

Personas que son amarradas a aquellos fastidiosos contratos con la letra más chica que se pueda imprimir, con los términos jurídicos y aquella glosa elevada que evidentemente la mayoría no puede discernir; ofreciendo créditos automáticos, seudo ofertas de bienes y servicios, etc., de manera de tentar y enredar entre sus redes a aquellos incautos anhelantes de obtener aquello que de otro modo sería imposible.

Estos monstruos capitalistas, no demuestran ningún escrúpulo en cazar impúdicamente a un grupo de consumidores que tarde o temprano se transformarán en dependientes de ellos y se tendrán que meter en otro crédito para poder pagar el anterior, por lo que una pequeña bola de nieve se vuele en un corto plazo, en un avasallador alud. Una vez que la persona esta en el atolladero de sus deudas, aparece aquel DICOM que le visita a su casa amenazando e intimidando de manera brutual y desesperante. Hoy hay muchas personas endeudadas bajo este sistema  inmoral.

El pobre si no paga o se atrasa un par de días en cualquiera de sus cuentas habituales, por ejemplo la luz, el agua, dividendo, etc. inmediatamente es amenazado con la cancelación de sus servicios y por el DICOM. No obstante, cuando el ladrón de cuello y corbata no paga lo que le adeuda a sus trabajadores, obtiene la parte ancha del embudo y las leyes cortadas a la medida le permiten seguir estafando y engañando impúdicamente.

Que un predicador toque estos temas, es algo por decir lo menos extraño o exótico. Mas de alguien podrá decir, esta persona es “izquierda o comunista”, etc. Pero no amados hermanos, la Biblia también se refiere a asuntos de injusticia social y de lo que a cada uno de nosotros nos afecta. No obstante, nuestra esperanza no ha de estar puesta en los hombrecitos que prometen mejorar la calidad de vida de los pobres, pero que una vez que llegan al poder, solo se acuerdan de sus intereses mezquinos y ansias de rapiña, y el clásico discurso en nombre de los pobres, se transforma en una débil nube que ha desaparecido hasta las próximas elecciones. Esa es la realidad.

Por eso Dios nos enseña:

“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor” Santiago 5:7

Pero el tema que nos convoca en esta oportunidad, no es el análisis de la sociedad secular que actualmente esta gobernada por el mismísimo satanás, sino que hacer una clara analogía entre este sistema corrupto y aquel que se ha enquistado en el seno de la iglesia evangélica.

Es fácil criticar al catolicismo, al mormonismo o a los testigos de Jehová; hablar mal de ellos y confrontarlos con la sagrada escritura de manera de evidenciar sus errores y falsas enseñanzas. Pero es bastante difícil ser “auto crítico” y mirar la iglesia evangélica y nuestras propias asambleas de manera reflexiva y reconocer nuestros errores de manera de enmendarlos. Algunos prefieren expulsar de sus membresías, de sus corporaciones o radioemisoras a aquellos que elevan una voz reflexiva o de autocrítica, en lugar de escucharlos, meditar y aprender lo que Dios nos quiere enseñar.  ¿Por qué? La única razón que tengo hasta el momento, es porque cuando alguien abre los ojos a través de la santa escritura, luego comenzará a abrírselos a otros, y por consecuencia, el negocio de la religión comenzará a socavarse y los miembros despertarán y ya no querrán mas enriquecer al que se autoproclama como ungido de Dios, el cual deberá trabajar para ganarse el pan de cada día como cualquier mortal.

El DICOM se ha metido dentro de la iglesia. Tal vez Ud. dirá ¿Cómo es que el boletín comercial esta dentro de la iglesia?  Lo que está ocurriendo en las iglesias de hoy es una vergüenza que desprestigia el evangelio.

El asunto de la cantidad de dinero que se recauda en las iglesias evangélicas y la manera como se administra, es un escándalo. Y no solo eso, los impuestos establecidos en su interior, como por ejemplo el Diezmo, ha llevado a muchos hermanos a caer en el DICOM evangélico que es la lista de morosos que publica el pastor o ungido, para que todos los hermanos se enteren quienes son los que no está diezmando.

La biblia enseña que el diezmo era un impuesto determinado por Dios exclusivamente para pueblo de Israel (Deut. 14:22-29 / Mal. 3: 6-10) y su objetivo era el mantenimiento de la casta sacerdotal de la tribu de Levi y ayudar a los desamparados tales como a la viudas, los huérfanos y al extranjero. El diezmo nunca fue dinero y tampoco se realizaba de manera mensual.  Consistía en alimentos producidos por la tierra de Israel, por lo tanto, sería absurdo aplicar este impuesto a personas que no habitan en “la tierra” de Israel.

Por otra parte, no hay ninguna enseñanza neotestamentaria que ordene o tan solo sugiera que los creyentes de la iglesia de Cristo,  deban mantener esta práctica judaica. La iglesia se sustenta a través de la colecta u ofrenda,  y la cantidad es voluntaria y esta sujeta según a lo que cada uno ha sido prosperado (1 Cor.16:2) y a lo que cada uno propone en su corazón (2 Cor. 9: 7). Toda enseñanza fuera de este marco de sana interpretación es un acomodaticio y es torcer lo que la biblia enseña.

No obstante, los que se arrogan ser los directores de las iglesias,  han establecido este impuesto israelita dentro de la iglesia y cualquiera que no cumpla con esta “ordenanza” corre el riesgo de caer en el DICOM evangélico. Algunos mas osados han llegado a enseñar que aquel que no diezma pierde su salvación ya que Malaquías (dicen ellos) enseña que se trata de un robo y como aquel que roba es un ladrón, no entrará en el reino de los cielos. Así estos pastorcillos amedrentan a sus feligreses.

La pregunta que debemos hacernos es la siguiente ¿Por qué se esmeran tanto estos señores en pedir el diezmo?

Obviamente es porque ellos viven de esto y con ello se les permite tener flamantes automóviles, cómodas casas, realizar viajes al extranjero con sus familias, comprar bienes y servicios, etc., y todo a costa de una feligresía que entre mas es azotada es mas fiel. En otras palabras,  es la antigua simonía que permanece en los corazones de muchos que piensan que soportando la ignominia, los flagelos verbales y azotes de su líder, se están ganando el favor de Dios. A ellos se les enseñan los 02 pilares que sustentan toda ideología sectaria, primero, que el pastor es el “ungido de Dios” y segundo,  que la salvación se pierde si no se le obedece.

En este burdo espectáculo del mercadeo de la religión, es oportuno comentar la noticia que ha salido a la luz pública donde se confirmó que,  la afamada “catedral de Cristal” ubicada en el estado de California  EE.UU. que fue construida por el conocido arquitecto Philip Johnson donde predicó el televangelista Robert Shuller y el argentino Dante Gebel, se ha declarado en bancarrota y por consecuencia el juez del tribunal ha autorizado su venta por mas de 58 millones de USD a la diócesis en el condado de Orange del estado de  California,  para convertirla en una comunidad católica.

Si esto no se llama escándalo, no encuentro otro término. Los “siervos de dios” compran edificios, radioemisoras, canales de televisión, etc. con los diezmos de los feligreses y luego los venden al mejor postor. Creo que frente a escenarios como estos sería justo repartir la venta entre todos los hermanos que compraron ¿no? Pero Ud. y Yo bien sabemos que no es así. El dinero queda entre unos pocos, es decir, el “siervo” y sus secuaces. Osea la ley del embudo para los seudoministros; los compradores son todos los hermanos, pero los vendedores son solo unos pocos.

Recordemos a los seudo pastores de “vida visión” acá en Chile; primero compraron el canal 2 con los diezmos de los hermanos, luego lo vendieron y compraron el estudio gigante para finalmente también venderlo a la mejor oferta.

De la misma forma aquel archiconocido “pastor” criollo que compró una radio para “el pueblo de Dios” pero que  luego la vendió al mejor postor ¿y el dinero donde fue a parar?

Hermanos ¿le han mostrado alguna vez el acta de compraventa de bienes o servicios que sus “siervos” efectúan con los dineros de todos los hermanos? ¿En su iglesia se transparenta la compra de un edificio o de alguna radioemisora? ¿o se hace entre cuatro paredes y en secreto?

Estas entre otras preguntas, nos permiten inferir que el mismo nauseabundo  y secular mercado, esta metido cual tumor, en el seno de la iglesia.

Los capitalistas vienen a ser los autoproclamados “pastores” y los consumidores vulnerables vienen a ser los incautos hermanos quienes piensan que dando dinero a su “siervo” se comprarán una entrada al cielo.

El secular DICOM, viene a ser en el lenguaje evangélico, aquella lista de morosos que el pastor publica para avergonzar a aquellos “ladrones que no pagan el Diezmo”.  Las actuales megatiendas que se han comido vorazmente al negocio de barrio y a la ferretería de la esquina, vienen a ser aquellos colosales anfiteatros y ostentosos locales de reuniones evangélicas donde la gente transita al interior cual mall sin siquiera conocer sus nombres.

¡Que insulto al Señor¡ ¿Hasta cuando tendremos que ver a estos facinerosos y traficantes de almas que profitan con la superstición de las personas, las esclavizan y las atemorizan para mantener aquella fidelidad enfermiza e incondicional?

Estos sinvergüenzas no tienen ningún pudor en vender absolutamente todo,  ya que lo único que buscan es dinero y su multiplicación, y como eso fuera poco, al igual que la opresión que el estado y sus poderes le imponen al pueblo, los llamados ministros del evangelio, exprimen a los hermanos hasta sacarles el último peso y vaciarlos.

Soy un convencido de que si hipotéticamente el Señor viniera como lo hizo hace casi 2000 años atrás,  haría lo mismo que hizo con el templo en Jerusalén

“…Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado” Juan 2: 15-16

“…Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” Mateo 21: 12-13

Al parecer, ladrones no son aquellos que no pagan el diezmo, sino que aquellos que han transformado la iglesia en mercado. Aquellos que cobran entrada para ir al cielo y condicionan el viaje. Aquellos cual rey midas, amantes del oro. Aquellos que le dicen a la decrépita abuela que entregue su escuálida jubilación para depositarla en el “reino”, etc. etc.

Muchas veces hemos tenido que conversar con hermanos heridos y que no quieren saber nada de las grandes corporaciones e iglesias acaudaladas debido a la sinverguenzura de sus ministros. En lo personal,  he conocido muchos testimonios de hermanos que han visto la malversación de los dineros que se recaudan a raudales en aquellas copiosas reuniones. Conocí a un hijo de pastor quien me confirmaba que gracias al diezmo y al Dicom evangélico, su padre puede cambiar el  automóvil todos los años y vivir a “cuerpo de rey”. Al fin y al cabo, dicen ellos, es necesario “no poner bozal al buey que trilla” y que el “obrero es digno de su salario”.

Amados hermanos, que la gracia de Dios abra sus ojos y pueda ver la realidad que está frente a Ud., entendiendo que la salvación no es por obras para que nadie se gloríe, que el diezmo no es para la iglesia de Jesucristo y que no puede existir lista de morosos en la congregación.

Nuestro anhelo es que Ud. entienda que la iglesia no debe ser un mercado, donde se compra y se vende, donde exista Dicom de morosos  y que sus líderes sean comerciantes y amantes del oro y de la buena vida.

Que la gracia de Dios sea con Ud. en este trascendental tema, Amén.

 

PEL 03/2012

 Versión en audio

 

 

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