Reflexión - Actualidad

LA POLEMICA SOBRE ROMANOS 13

Una breve reflexión sobre el gobierno civil y la iglesia

 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos” Romanos 13:1-2

Creo oportuno hacer un breve comentario sobre este pasaje de las escrituras, y que, debido a la contingencia de la actual pandemia, ha estado siendo usado de manera polémica entre líderes de iglesias con perspectivas distintas. Y a pesar de leer un pasaje bastante claro, sin embargo, hay matices que llevan a Romanos 13 a una verdadera polémica.

Como ya hemos comentado en un artículo anterior, estamos en medio de un ambiente verdaderamente mentiroso y falaz; oyendo mentiras por doquier, lo que ha producido mucha confusión, no solo en la sociedad, sino que dentro de la llamada cristiandad. La verdad es que hoy hay algunos cristianos que están sometiéndose estrictamente a las instrucciones de las autoridades, pero hay otros que abiertamente están llamando a rebelarse y a no acatar las instrucciones de autoridades corruptas y manipuladoras. En específico me refiero al asunto del cumplimiento de estado de sitio, toque de queda, cordones sanitarios y “cuarentenas” o confinamientos (que más se parece a arrestos domiciliarios)

Ante esta realidad que está en desarrollo, y que está asomando en medio de corporaciones evangélicas, lo primero que debemos considerar siempre, es la necesidad de buscar el balance y sobriedad en toda enseñanza bíblica a fin de no inclinarse a los extremos que siempre son nocivos.

Considerando todo el texto de Romanos 13:1-2, la instrucción apostólica apunta al sometimiento reverente que cada cristiano debe tener a sus autoridades, aún, sin compartir su posición política, o simpatía. En la sobriedad de esta instrucción, entendemos que debemos respetar desde el policía, hasta el alcalde; desde el gobernador regional hasta el presidente del país. Eso es lo primero.

En según aspecto, el texto señala (y siempre es necesario recordar) que “la autoridad” ha sido puesta por Dios. Quizás este punto es el más difícil de aceptar sumisamente. Y, sobre todo, cuando vemos que dicha “autoridad” no está a la altura de la moral y los estándares de justicia que Dios también enseña en su Palabra. Sin embargo, la verdad bíblica nos enseña que toda autoridad, por Dios ha sido establecida. No solo aquellos que nos agradan, sino que también aquellos que nos desagradan. No solo quienes dicen como cliché “creer en Dios”, sino también aquellos que dicen ser “ateos”.

1. Dios permite autoridades corruptas, déspotas o tiranas?

En primer lugar, no olvidemos que Dios es Soberano. Él siempre ha estado sentado en Su Trono, y desde allí ejerce soberanía absoluta. La biblia dice:

“Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos” Daniel 2:21

Recordemos que Dios permitió el reinado de Nimrod que se enseñoreó del planeta formando un imperio, y cuya soberbia lo llevó a su propia ruina (Génesis 10: 8-9, 11:1-9). Fue Dios quien permitió al tirano faraón de Egipto que esclavizó a Israel durante mucho tiempo (Génesis 15:13, Éxodo 1:1-22, 12:40), fue Dios quien permitió la invasión de Nabucodonosor para llevar cautivo a Judá (Jeremías 25:9), y podríamos seguir poniendo ejemplos. Si alguien aún tiene dudas sobre la soberanía de Dios respecto a levantar este tipo de reyes; invasores y déspotas; el siguiente texto selecto es aún más elocuente:

“Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” Romanos 9:17

Sin lugar a dudas, Pablo confirma que fue Dios quien levantó al tirano faraón de Egipto con un propósito muy específico: “para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra”. ¿Qué pues diremos? Solo decir que Dios es soberano y que Él permite la paz y la adversidad; la luz y las tinieblas. La biblia dice:

“yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto” Isaías 45:6-7

En conclusión, ante la pregunta anterior: ¿Dios permite autoridades corruptas, déspotas o tiranas? La respuesta es una y solo una: Así es. Dios es quien permite todas las cosas, porque Él siempre tiene todo el control; y sus propósitos que van más allá de nuestra comprensión inmediata, se cumplirán lo queramos o no; lo comprendamos o no. Con su voto o sin él, Dios hará su voluntad.

Sin embargo, para nosotros es muy difícil aceptar de “buenas a primera” esta sentencia bíblica; por tal razón, surgen las muchas polémicas y las interpretaciones arbitrarias ignorando muchas veces todo el consejo de Dios (Hechos 20:27)

  2. ¿Todas las autoridades están bajo el maligno?

La biblia enseña que “todo el mundo está bajo el maligno” (1ª Juan 5:19). Aquí la palabra “mundo” (gr. Κόσμος) puede ser traducida como “cosmos, sistema u orden”. Es decir, la estructura que compone y que rige a las naciones están bajo el poder del maligno. Eso es lo que dice el apóstol Juan, y que tiene plena armonía con lo que el propio diablo le señaló al Señor (Mateo 4: 8-9, Lucas 4: 6) y se ratifica con la larga historia de corrupción de quienes han gobernado el mundo (del color político que sea). Quizás esto sea suficiente como otra razón del porque el cristiano no debe inmiscuirse en la viciada política contingente.

3. ¿La Iglesia debe participar en política so pretexto de ser parte del gobierno civil como “sal de la tierra y luz del mundo”?

Algunos pretenden insistir que la enseñanza de Jesús que dice: “vosotros sois la sal de la tierra…(y)… la luz del mundo” (Mateo 5:13-14) nos ordena a que la iglesia debe tener una participación activa en política contingente para frenar la corrupción y permitir que el reino de Dios llegue a todas partes.

En primer lugar, la iglesia está compuesta de hombres y mujeres pecadores, y con tal deficiencia, quien ose acercarse a la política contingente (aun con muy buenas intenciones) terminará pecando de complicidad, omisión, diplomacia, y cuantos pecados más. Y en lugar de ser sal de la tierra, terminará vendiéndose al sistema y “sazonando” la corrupción.

En segundo lugar, la misión de la iglesia es predicar el evangelio para salvación mediante el arrepentimiento, perdón de pecados y justificación (Mateo 4:17, 28:18-20, Marcos 16: 15-16, 1ª Hechos 2: 38, 17:30, Timoteo 1: 15), y no la búsqueda humanista de cambiar la estructura de este mundo (sistema), el cual ya ha sido sentenciado, y aún más, será destruido (2ª Pedro 3:7). ¿ha visto tan solo a un cristiano “político” llamando al arrepentimiento para perdón de pecados en el congreso nacional? Todos los evangélicos “políticos” están “calladitos” conservando su suculento sueldo y preservando sus privilegios. Esa es la verdad.

4. Entonces: ¿Qué significa ser “sal de la tierra y luz del mundo”?

En primer lugar, si decimos que ser “sal de la tierra y luz del mundo” significa que la iglesia debe participar activamente en la política contingente y en el estado en general para “ganar a las naciones para Cristo” o para “el reino”, creando con ello, otra de las tantas oligarquías mediante una perspectiva “dominionista”; entonces no hemos comprendido en nada lo que significa el propósito de la iglesia aquí en la tierra.

Recordemos que antiguamente existía la unión de la Iglesia y El estado. Obviamente, esa “iglesia” (que se unió al estado) nunca fue la verdadera iglesia de Cristo, sino que aquella institución que se asentó en este mundo con una perspectiva muy distinta a la de los primeros cristianos de los siglos I, II y III; ya que recién desde el siglo IV, “la iglesia oficial” (validada por Constantino en el concilio de Nicea año 325 d.C.) asume un estrecho vínculo con el estado, y crea su propia oligarquía que nunca estuvo en los mandamientos de nuestro Señor Jesucristo. Él expresó de manera magistral la debida separación de lo que significa obedecer a las autoridades a “ser parte” de las autoridades. Él dijo en tres oportunidades:

“Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” Mateo 20:25-26

“Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” Mateo 22:21

“Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” Juan 18:36

Respecto a ser “sal de la tierra…” en nada tiene que ver con participar activamente en política ni en el gobierno civil, bajo el pretexto de “evangelizar”. En los tiempos bíblicos, dado la ausencia de conservadoras de alimento o refrigeradores, se utilizaba la sal para cubrir las carnes, y evitar así, la descomposición. El Señor Jesús pone el ejemplo de la sal cuyo efecto preservador y anti-descomposición alude a la presencia del pueblo de Dios en la tierra; para frenar, cual dique, el avance total de la corrupción y del pecado. Y si a pesar de la actual presencia de la iglesia en la tierra vemos por todos los lados el aumento de la corrupción, ¿Cuánto más será con la ausencia de ella? Respecto al avance del misterio de la iniquidad Pablo dice:

“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio” 2ª Tesalonicenses 2:7

Como vemos en el pasaje que Pablo escribió a los Tesalonicenses, hay “algo” que impide el avance definitivo de la iniquidad; y ese “algo”, sin duda, que es El Espíritu Santo que mora en la iglesia de Jesucristo. Es La iglesia de Cristo la que aún frena el avance y total establecimiento de la maldad. La iglesia es la sal de la tierra, pero tal condición en nada tiene que ver con participar en política contingente so pretexto de ser obediente al gobierno civil.

Ahora Respecto a ser “luz del mundo”, la biblia nos enseña que Dios es Luz y que su pueblo también lo es. Y no podría ser interpretado de otra forma, porque en un mundo donde mora la maldad y las tinieblas, la luz de la infalible palabra de Dios es lo que ilumina el mundo. En el antiguo testamento se habla de que la Palabra de Dios es luz (Salmos 119: 105 y 130) y en medio de otros muchos textos, el nuevo testamento dice:

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” 2ª Pedro 1:19

Este texto es sumamente decidor. Los creyentes vivimos en un mundo de maldad y oscuridad; y solo La Palabra del Señor nos alumbra, tal cual como una antorcha encendida ¿hasta cuándo? El texto dice: “…hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”, una clara alusión al día de nuestra final redención cuando Cristo venga por nosotros. La iglesia es luz del mundo. Pero tal condición en nada tiene que ver con participar en política contingente so pretexto de ser obediente al gobierno civil.

5. Conclusión

La biblia nos llama a obedecer a las autoridades del gobierno civil en cuanto sea posible; Debemos ser obedientes y sumisos porque así honramos al Señor, siempre y cuando las órdenes de las autoridades no contravengan con los principios de Dios enseñados en su Palabra. Como alguien dijo: “Debemos obedecer a las autoridades siempre y cuando no nos ordenen hacer algo que Dios prohíbe, o nos prohíban hacer algo que Dios ordena”

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo nos ayude a ser sobrios (equilibrados) en toda enseñanza para su gloria. Amén. Maranata.

PEL 06/2020

 

 

4 Comentarios

  • Mario Rojas

    Con tanta verdad en las santas escrituras.. Solo nuestro Señor Jesucristo cuando sea el momento. Es quien vendrá a poner orden y justicia.. Lo esperamos.. Estemos atentos y Vigilantes.. Maranatha

  • ricardo

    Amen amado hermano Pablo, debemos obedecer siempre las autoridades mientras estás no se opongan a la bendita palabra de Dios , recordar las palabras de los apóstoles de Cristo: «Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.» Hechos 4:19-20
    Maranata

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