Devocional

EL EVANGELIO SEGÚN MARTA

Reflexión para una iglesia hiperactiva

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” Lucas 10:41


La hiperactividad que adolece la cristiandad actual, es la causa de este evidente afán y turbación, que conlleva además a la perdida de razones bíblicas en lo que se propone y se hace. Un creyente hiperactivo, no basa sus actos en lo que Dios enseña en la biblia, sino que actúa de acuerdo a sus impulsos y lógica emocional. Un pastor hiperactivo, enseña y actúa compulsiva y pragmáticamente en conformidad a aquello que para él, le da buenos resultados. Esto es un gran peligro adicional ante la evidente decadencia del valor de la iglesia local.

La biblia muestra la experiencia y contraste de dos hermanas, Marta y Maria en relación a la persona y enseñanza del Señor Jesús, y que nos deja como legado una extraordinaria lección. Por un lado vemos a Marta con “muchas cosas”, y por otro lado Maria, “no haciendo nada” (aparentemente), o como hoy se estila decir: “estar de brazos cruzados”.

Considero muy necesario que podamos darnos un tiempo en reflexionar en este pasaje de la infalible Palabra de Dios que ilustra de forma clara y concisa, uno de los males que adolece la actual cristiandad “afanada y turbada con muchas cosas”

El problema de los afanes y los muchos quehaceres

La biblia dice que de “la mucha ocupación viene el sueño…” Eclesiastés 5: 3. Este pasaje señala que la hiperactividad de un individuo produce sueño (cansancio), y que por consecuencia, los actos del tal, no tendrán la lucidez y el equilibrio necesario al cual El Señor nos llama. En otras palabras, un creyente que está muy ocupado, no podrá invertir el debido tiempo en meditar en la infalible Palabra de Dios, por lo tanto, tarde o temprano terminará mostrando la necedad innata de la vieja naturaleza; pensando, diciendo o haciendo lo que no conviene.

De las dos hermanas de Betania, Marta era la que estaba “muy ocupada”, y por consecuencia, fue quien mostró su propia necedad. Ella evidenció lo que asoma cuando perdemos toda sensibilidad y perspectiva acerca de la soberanía de Dios. Marta estaba muy ocupada “sirviendo al Señor”, pero no se imaginaba que su actitud, aunque noble, no era la buena parte que debía escoger. Marta le dice al Señor:

“Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude” Lucas 10: 40

En primer lugar, ella revela el total desconocimiento sobre quien era realmente Jesús. Todo indica que para Marta, Jesús solo era un huésped, un buen amigo o un gran maestro, pero ella no llegaba a entender que Jesús era Dios visitando su propia casa. La primera insensatez que ella le dice fue: “¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola?”. En otras palabras Marta le pregunta ¿no te importa que mi hermana no haga nada? Es decir, la lógica de Marta, le hacía creer que su propio “servicio” era más importante que la aparente “ociosidad” de su hermana María.

Marta estaba ocupada en “muchos quehaceres”, pero Maria estaba sentada a los pies de Jesús oyendo su palabra (Lucas 10:39). Quizás en un análisis humano, podríamos concluir que Marta era “la laboriosa”, mientras que Maria “la ociosa”. Ante esta lógica humana, Marta le reclama al Señor, dando a entender que a Él no le importaba su “servicio”. ¡A que insensatez podemos llegar al estar tan afanado haciendo cosas “para El Señor”!

Cabe preguntarnos, ¿Cuantos miembros de iglesias; y aun mas, iglesias enteras mantienen vigente la lógica de Marta? ¿Cuántos creen que el evangelio es estar ocupados en muchos “quehaceres”? ¿Cuántos conciben, cual Marta, que lo más importante es estar “ocupados” haciendo muchas cosas “para El Señor”, en lugar de estar, cual Maria, sentados a sus pies recibiendo la instrucción de su infalible palabra? Por eso es muy necesario primeramente, saber quién es El Señor Jesus, para conocer cuál es su deseo y su voluntad, antes de hacer cualquier cosa para él. Ciertamente esto es lo que le faltaba a Marta.

En Segundo lugar, la necedad de Marta le lleva a la insolencia de “dar órdenes al Señor”. Ella le dice: “Dile, pues, que me ayude” Un individuo que no pasa largamente a los pies de Jesus oyendo su palabra, no sabe que Él es Dios soberano, y que Él siempre hará lo que quiera, y no lo que nosotros queramos que Él haga. Es decir, Marta no sabía que a quien se dirigía, era Dios hecho carne; era El Soberano posando en su propia casa. Una persona “que da órdenes” a Dios, es alguien que no ha conocido a Dios. Para personas así, lo lógico es solo el “servicio” y la hiperactividad; lo cual se asemeja más a la salvación por obras que por gracia. Es la acumulación de litros de sudor la gloria de los “hiperactivos”, tal cual lo enseñan todas las religiones de la historia, desde Caín hasta nuestros días.

Hoy vemos una cristiandad hiperactiva en muchos quehaceres que, cual Marta, también pretende insolentemente “dar órdenes al Señor”. Hoy se escuchan falsos pastores y maestros con sus fieles seguidores diciendo: “¡¡reclama, decreta, proclama bendición, prosperidad, sanidad!! etc. etc.” ¡¡Que insulto al Señor!! Es la misma errónea lógica de Marta, quien creía que afanada actitud de “servicio” era más importante que estar a los pies de su Maestro, y que  por consecuencia, pierde absolutamente la perspectiva de Jesús como Dios Soberano que estaba bajo su techo.

Muchas iglesias conciben el evangelio “según Marta”, que consiste en la hiperactividad de “la acción” y “el hacer”, y cuyos nuevos creyentes son preparados rápidamente para que comiencen a “servir”, sin previamente haber estado a los pies de Jesús el tiempo que sea necesario. Esto explica el por qué muchos no entienden la voluntad soberana de Dios revelada en su Palabra; tampoco entienden los tiempos de acuerdo a las profecías; en definitiva, no entienden el evangelio, pero sin embargo, están “sirviendo” en muchos quehaceres. Por eso hoy se dicen y se practican las cosas más inverosímiles dentro de las llamadas iglesias, las cuales están “muy ocupadas”, pero también muy lejos de la perfecta voluntad de Dios. Es necesario escoger “la buena parte” como lo hizo Maria, la hermana de Marta.

Escogiendo la buena parte

Marta estaba muy ocupada “sirviendo al Señor”, pero no se imaginaba que su actitud, aunque noble, no era “la buena parte” que debía escoger. Cristo le dijo:

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” Lucas 10: 41-42

No hay servicio que pueda ser más importante que nuestra adoración. Es necesario adorar antes de servir. Cuando Cristo escogió a sus discípulos, Él los mantuvo a sus plantas antes de usarlos. Él los llamó para que primero estuviesen con él, y luego los envió a predicar (Marcos 3:14). No se puede servir sin antes pasar un largo tiempo a sus pies.

Cuan necesario es estar rendidos a las plantas de Jesús, cual Maria; aprendiendo su Palabra. ¿Cuánto tiempo se preguntará Ud.? ¡Lo que sea necesario! Nadie puede apurar el proceso de discipulado y lo que significa el verdadero significado y los resultados de la verdadera adoración. Quizás pueda tomar meses, años o décadas. Solo Dios lo Sabe. El estar oyendo “su palabra” no lo puede sustituir ninguno de nuestros servicios. La “buena parte” que siempre debemos escoger, es precisamente estar a los pies de Jesus oyéndole a Él. Eso es el legítimo y bíblico significado de la adoración.

Mientras muchos conciben la “adoración” como una parte de la reunión en donde se explotan las emociones con música, cantos y palabras sensibles; la biblia enseña que adoración es caer rendido ante el señorío de Cristo mediante su palabra revelada. Es decir, cada vez que la iglesia local se reúne a estudiar La Palabra de Dios, en sí mismo esa reunión es adoración. La adoración no se circunscribe exclusivamente a la música y a los cánticos como hoy erróneamente se enseña. Cada estudio bíblico; cada vez que creyentes se juntan a hablar de Jesús y hablar bien de él; eso es en sí mismo adoración.

¿Quién le enseñó a Maria a caer rendida a los pies de su Maestro? Sin duda, que fue la acción del Espíritu Santo que siempre llevará a todo creyente a estar a los pies de Jesús  antes de realizar cualquier servicio. Insisto, nada es más importante que nuestra adoración.

Amados hermanos, en tiempos de una cristiandad que ya no escucha la palabra del Señor, sino que las voces de su obstinado corazón, es tiempo de revisar si estamos andando como Marta haciendo afanadamente muchas cosas “para el Señor”, perdiendo la perspectiva de que Dios es Soberano, o como María escogiendo la “buena parte” que es estar a los pies de Jesús, oyendo su palabra el tiempo que sea necesario.

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo no ayude a escoger “la buena parte”, la cual no nos será quitada. Que así sea. Amen. Maranata!

PEL 11/2019

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