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LA CALUMNIA “SALVOS SIEMPRE SALVOS” Y LA SEGURIDAD ETERNA DEL CREYENTE

 

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”  Juan 10: 27-28

Aunque es difícil presentar de manera escueta y sin detalle un tema tan trascendental y delicado como este, debemos decir de manera categórica y sin ninguna posibilidad de duda,  que la biblia enseña la seguridad eterna del creyente. En primer lugar, debido a la eficacia del sacrificio,  la muerte y resurrección del  Salvador y en segundo lugar, debido a la decisión soberana de aquel que escoge y preserva para vida eterna. Tan solo citar el pasaje bíblico que dice Juan 10: 27-28, leído al comienzo,   debería ser suficiente para aceptar que la salvación descansa en la obra y preservación del Salvador, no obstante, en beneficio de aquellos que insisten en que  el hombre puede y debe aportar a su propia salvación, es necesario revisar los siguientes pasajes (Juan 6:39, 13:1, 17:11-15,  Hechos 13:48, Rom. 8:39, 9:16, Fil. 1: 6, Ef. 1: 3-14, 4:30, Heb. 7:25, Jud.24) Estos textos, entre tantos otros, nos enseñan que la salvación es un plan eterno, por lo tanto, la obra salvadora  y preservación de la misma,  depende exclusivamente del Señor y no podría ser de otra forma ya que todo es de Él, y por Él y para Él para que en todo Él reciba la gloria (Romanos 11:36)

No obstante a tan macizo argumento, existe la   afamada expresión “salvos siempre salvos”, que ha sido un verdadero “caballito de batalla” de aquellos que insisten en decir que la salvación no solo depende de la muerte vicaria de nuestro Señor Jesucristo en La cruz y su gracia preservadora, sino que de los méritos humanos posteriores a la conversión. En otras palabras, se atreven a enseñar que la salvación se puede perder.

El problema grave es que esta frase “salvos siempre salvos”,  se utiliza peyorativamente y mas aun, se transforma en una verdadera calumnia en contra de aquellos predicadores que sostienen que la salvación es un regalo de Dios por gracia, y aquel que es salvo hoy, lo será por toda la eternidad.

Los detractores de tal enseñanza dicen que dicha doctrina promovería el libertinaje y la licencia para pecar, ya que  los predicadores que enseñan y confirman la seguridad eterna del creyente, asegurarían que el creyente podría vivir disolutamente y en pecado, debido a que su salvación ya  está asegurada.

Ante esto,  debo decir con mucha firmeza, que quien diga tal aseveración, está absolutamente equivocado y elevando una grave calumnia,  ya que nunca he escuchado ni he  leído ningún sermón de algún hermano serio y responsable,  que enseñe la doctrina de la seguridad eterna del creyente y que le diga a sus  hermanos de la congregación que sigan pecando por que ya son salvos.

Esa expresión de “salvos siempre salvos”, es una verdadera calumnia que no resiste análisis. Ningún verdadero hijo de Dios, renacido o regenerado por la Palabra de Dios, podrá tan solo concebir que su vida pueda vivir en disoluciones y pecados, escudándose en la gracia  de Dios. El verdadero creyente anhela servir y agradar al Señor en todo, y su vida gira en torno a una relación personal con el Salvador. El creyente verdadero lucha en contra del pecado y se entristece ante el fracaso. El apóstol Pablo decía:

“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago…Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado” Romanos 7: 15-25

 Este texto es un grito desgarrador y sincero de un verdadero creyente que reconoce su continua lucha en contra del viejo hombre. El deseo ardiente del verdadero hijo de Dios es vencer el pecado y no vivir en el pecado justificándose en una doctrina llamada “salvos siempre salvos” que no existe en la biblia y que ha sido utilizada por aquellos que obstinadamente insisten en decir que la salvación es condicional y que no es segura.

Lamentablemente hay un número no menor  de cristianos evangélicos que tienen serios problemas de interpretación bíblica y que por consiguiente, han desarrollado algunas enseñanzas que se desprenden del contexto de la santa escritura.  Uno de los grandes errores, es justamente aquel que trata sobre el tema central de toda la biblia y que es el de LA SALVACION.

La mayoría de las iglesias evangélicas, de una u otra manera, apoyan su doctrina de la salvación  en los puntos defendidos por Juan Calvino (1509-1564) o  por Jacobo Arminio (1560-1609).

Juan Calvino, reformador francés  y Jacob Arminio, teólogo Holandés, entre todas sus exposiciones, defendieron  algunos puntos que hablan de la condición del hombre frente a Dios y de la salvación,  lo   que mas tarde vendría  a ser una verdadera escuela de pensamiento que ha perdurado en el seno de las iglesias evangélicas, entre debates, discusiones y hasta divisiones.

Juan Wesley, Charles Finney, entre otros grandes predicadores, adoptaron  parte de la enseñanza de Arminio, mientras que el calvinismo ha sido dado a conocer por destacados teólogos y predicadores como John Owen, George Whitefield, Charles Hodge, Charles Spurgeon entre otros. Es increíble, pero la discusión y las diferencias aún no terminan respecto a estas dos líneas de pensamiento.

Con este estudio no se pretende poner fin a un debate que se ha prolongado por más de 400 años en el interior de la iglesia. Nuestro interés no es elevar lo que defendió Arminio porque no somos arminianos, ni tampoco defender a Calvino porque no somos calvinistas. Deseamos elevar la autoridad de las Santas Escrituras, subordinando a ella,  nuestra mente, nuestro corazón y nuestra voluntad.

Sin duda que muchas cosas que dice Dios, son diametralmente opuestas a nuestra lógica y a conceptos tales como justicia, perdón,  o de términos tan manipulados como el amor.  Es probable que esa perspectiva humana y racional, sea la que nos lleva a negar y a no aceptar la mente del Señor. Pablo lo expresó con tanta claridad:

“ ¡OH profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!  Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” Romanos 11:33-34

 Hay momentos en que debemos ubicarnos apropiadamente delante del Señor. Es menester muchas veces, cerrar nuestra boca frente a enseñanzas y preceptos eternos que no entran en nuestra mente finita, porque de lo contrario, nuestra inherente racionalidad nos llevará a torcer las escrituras o a descontextualizarlas a favor de nuestros razonamientos.

En primer lugar, debemos considerar los postulados de estos dos connotados predicadores de antaño, ya que de esos, se desprende principalmente las dos corrientes de pensamiento en el cristianismo:

  1. LOS CINCO PUNTOS DEL CALVINISMO

 DEPRAVACIÓN TOTAL

Los calvinistas afirman que el hombre se encuentra absolutamente entregado al pecado y a Satanás, incapaz de ejercer su propia voluntad para confiar en Jesucristo sin la ayuda de Dios.

ELECCIÓN INCONDICIONAL

La elección de los que van a ser salvos está basada en el plan y propósitos de Dios y no en la decisión del hombre. Dios elige a quién Él quiere.

EXPIACIÓN LIMITADA

Jesús murió en la cruz sólo por aquellos elegidos por el Padre, sólo ellos serán salvos y todos aquellos por los cuales Él no murió, los no elegidos, se perderán.

GRACIA IRRESISTIBLE

Los Calvinistas creen que la voluntad del hombre es incapaz de oponerse a la voluntad de Dios y a impedir su salvación.. Dios es el que llama y nadie se le puede resistir.

PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

La salvación es obra completa de Dios y el hombre no tiene que ver nada en el proceso. Los salvos perseverarán porque Dios siempre termina la obra que empezó.

 

  1. LOS CINCO PUNTOS DEL ARMINIANISMO

 LIBRE ALBEDRÍO

Arminio creía que la caída del hombre no fue total, creyendo que existía todavía suficiente bien en el hombre para que él pudiera aceptar la salvación de Jesucristo.

ELECCIÓN CONDICIONAL

Arminio creía que la elección para la salvación de los creyentes estaba basada en el preconocimiento de Dios, es decir,  que Él sabría quienes creerían. Cada hombre en el uso de su libre albedrío aceptaría o rehusaría a Jesús, y Dios sabría la respuesta de cada individuo.

EXPIACIÓN UNIVERSAL

Arminio sostenía que Dios quiere la salvación de todos, que Cristo murió por cada persona y Dios no desea que nadie perezca. La muerte de Cristo provee la salvación para todos los hombres, pero al mismo tiempo cada uno debe ejercer su libre albedrío para obtener así la salvación.

 GRACIA OBSTRUCTIBLE

Arminio creía que debido a que Dios quería la salvación de todos los hombres, Él envió al Espíritu Santo para instar a todos a acercarse a Jesús, pero el hombre en su libre albedrío podía resistirse a la voluntad de Dios para su vida. La finita voluntad del hombre puede frustrar la voluntad de Dios.

CAYENDO DE LA GRACIA

El hombre no puede ser salvo al menos que él deseé ser salvo y para continuar en la salvación debe seguir deseándolo.

Como bien sabemos, no existe doctrina más importante que la de la salvación eterna. Lo  trascendental frente a  este tema, es que tanto Arminianos como Calvinistas, coinciden absolutamente en que la salvación es exclusivamente a través de la fe   en el sacrificio vicario de nuestro Señor Jesucristo.  Es decir, toda persona que cree y confiesa a Jesús como Señor y todo suficiente Salvador, es salvo de la condenación del pecado y de la ira venidera. En esto no hay discusión.

La divergencia esta cuando se pretende definir el porcentaje de participación tanto de Dios como del hombre en este bendito plan de la redención. Es frente a este tópico donde surgen interrogantes respecto a la soberanía de Dios, al libre albedrío del hombre o a la predestinación.

Si comparamos los cinco puntos que elevó Juan Calvino con los cinco puntos de Jacobo Arminio, descubriremos que la gran diferencia está en el asunto del libre albedrío y justamente, este es el punto que vamos a abordar.

El concepto teológico de “libre albedrío” se refiere a la capacidad que cada criatura tiene para escoger entre el bien y el mal o entre obedecer o desobedecer a Dios y tomar sus propias decisiones. De este modo, el hombre es exclusivamente responsable frente a sus hechos y consecuencias de los mismos.

La sagrada escritura sí enseña el asunto del libre albedrío, no obstante, es necesario precisar que tal condición se observa en dos períodos o estados del hombre, y estos están enmarcados en la esfera de la inocencia.

En el génesis se muestra la creación de las cosas incluyendo al hombre y a la mujer, quienes  viven en plena comunión con Dios.  Ellos no necesitaban ningún intermediario para llegar a Dios, ya que su comunión era perfecta y aún no existía el pecado causante de la muerte y de la separación.

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás… Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” Génesis 2:16 – 25

Estos texto nos confirma la enseñanza de que ambos, Adán y Eva eran aún inocentes y que en ellos además, existía aquel libre albedrío, es decir, la capacidad de elegir entre el bien y el mal o entre obedecer o desobedecer a Dios.

Como bien sabemos, el pecado entró (Gen.3) y por el, la muerte, lo que significa que el hombre o la humanidad toda y  por todas las generaciones estaría muerta por causa del pecado.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” Romanos 5:12

La biblia enseña con mucha claridad que después de la caída del hombre, el libre albedrío se perdió absolutamente, ya que el estado de la criatura era muerte espiritual.

“Y vio Dios que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” Génesis 6:5

La muerte espiritual de la humanidad presenta esta inclinación inherente al mal, y de no ser por la intervención y cirugía divina, el hombre permanece muerto y su fin,  es la condenación eterna por causa del pecado hereditario. El texto de génesis 6:5 declara lo que Juan Calvino definió acertadamente como la depravación total del hombre y por consecuencia la condenación eterna.

Pero Dios en sus planes eternos escogería desde la miseria a uno de ellos llamado Noe de quien dice la escritura:

 “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Dios” Génesis 6:8

 Si Noé halló gracia ante los ojos de Dios, es porque no merecía su salvación ya que igual que los demás, él estaba muerto espiritualmente y su corazón entenebrecido igual que los demás. Este pasaje es el que nos debe hacer reflexionar profundamente sobre la causa de nuestra salvación y formularnos las siguientes preguntas: ¿Fuimos nosotros los que buscamos a Dios o fue Dios quien nos buscó a nosotros? ¿Fuimos nosotros quienes escogimos a Dios o fue Dios quien nos escogió a nosotros?

La biblia enseña que nosotros venimos muertos espiritualmente  desde el vientre de nuestra madre y nacimos muertos en delitos y pecados.

“He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmos 51:5

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” Efesios 2:1

Estos textos entre tantos otros, nos declaran que todos los hombres,  en condición natural, están muertos espiritualmente y por consiguiente, no pueden tener la capacidad de deliberar,  de elegir o de decidir, es decir, no poseen libre albedrío. ¿Cómo pues, puede un muerto escoger o decidir algo? El Muerto no tiene voluntad en sí mismo, a menos que alguien lo reviva.

La maravillosa  voz del evangelio de nuestro Señor Jesucristo, declara la gran solución a este gran problema del hombre muerto en sus propios delitos y pecados.

Así como Noé halló gracia sin merecerla, así también Dios da vida espiritual, a quien él quiera darla (Juan 5:21), para que el hombre pecador pueda recuperar su libre albedrío. En otras palabras, el libre albedrío se tuvo y se  perdió con el primer Adán en la caída del hombre en el huerto del edén, pero  con el segundo Adán, que es nuestro Señor Jesucristo, el hombre salvado ha recuperado la capacidad de escoger y de vivir en comunión con Dios.

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados… Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante” 1 Corintios 15: 22 – 45

Con esta enseñanza sana extraída de la sola escritura sin la contaminada razón  del hombre, se armonizan todos los temas que podrían transformarse en un dolor de cabeza, disputas necias y divisiones que no son voluntad de Dios.

La salvación amados hermanos le pertenece a Dios,  y nosotros NO somos los protagonistas de la misma, sino que somos los beneficiados y socorridos,  exclusivamente por el amor de Dios y por el puro afecto de su voluntad.

Si Ud. estimado lector (oyente) insiste en decir que el Señor hizo su parte en la cruz y que ahora es su tarea mantener su salvación, de la misma manera Ud. debe decir que es un co-redentor con Cristo, ya que aporta aunque sea el 1% en este plan de la salvación. Lo cual Ud. y yo sabemos que es un absurdo.

El que sostengamos que la salvación es eterna y segura, de ninguna manera estamos enseñando a que podríamos vivir nuestras vidas como queramos, ya que la enseñanza de la Palabra de Dios es clara y precisa en declararnos y demandarnos a vivir vidas piadosas y temerosas delante de Dios. Aquel que interprete lo contrario, podríamos decir sencillamente que nunca ha conocido a Dios y nunca ha sido regenerado.  El creyente verdadero anhela siempre agradar a Su Señor.

De la misma manera, es menester precisar finalmente,  que la biblia jamás enseña que la salvación se pueda perder o que penda del hilo de la responsabilidad humana. Eso significaría que nuestro Salvador no tiene la capacidad de salvarnos y aunque lo quiera, su deseo choca en la voluntad y decisión del hombre. En otras palabras, según esta enseñanza, la soberana voluntad de Dios que la misma escritura dice que nadie puede resistir (Romanos 9:19) es doblegada ante la decisión y el supuesto libre albedrío de la criatura. Esto no es bíblico.

No en vano nuestro bendito Cristo exclamó desde la cruz del gólgota “Consumado Es” (Juan 19:30) lo que indica que no hay nada que Ud. o yo podamos hacer para ser salvos.

Que la gracia de Dios le de luz para comprender este importante tema a fin de que toda la gloría sea para nuestro Señor Jesucristo nuestro todo-suficiente Salvador. Que así sea, Amén.

PEL 05/2012

 

 

 

2 Comentarios a LA CALUMNIA “SALVOS SIEMPRE SALVOS” Y LA SEGURIDAD ETERNA DEL CREYENTE

  1. avatar Javier Constantino Lara dice:

    Saludos en Cristo:
    Agradezco sinceramente esta enseñanza que ha sido de gran Bendición para mi, deseo lo mismo para todos aquellos que lo han leído ya que, lamentablemente es un tema que ha creado mucha confusión y división en las iglesias.
    Recientemente escuche en Solo por Gracia a un pastor (ex-piloto) que trato el tema de la MÚSICA, agradecería a ustedes si posible indicarme donde encontrar y bajar ese audio.

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