Reflexión - Actualidad

LO QUE DEBES SABER DEL HOMESCHOOL

¿Señor que te parece esto?

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”

Juan 17:15


El fenómeno de “homeschool” [escuela en el hogar], es un modelo de educación nacida en los Estados Unidos, y que consiste en educar los niños en sus propias casas y lejos de la sociabilización de las escuelas tradicionales. Su origen se remonta a varias décadas pasadas. No nace en el cristianismo bíblico, sino que en el fermento sociológico de posiciones contraculturales y opositoras a los resultados de la entonces educación pública. Posiciones político-filosóficas tanto de derecha como izquierda, fueron las bases pioneras de esta modalidad de educar a los niños en las casas.

Hablar de “homeschool”, nos obliga a considerar los estudios y prácticas del profesor y escritor John Holt (1923 – 1985) y del académico Raymond Moore (1916 – 2007) ambos estadounidenses. Holt de izquierda y Moore de derecha. Uno ateo, el otro religioso.

John Holt fundador del GWS “Growing Without Schooling” (Creciendo sin escolaridad), enseñó la idea de “aprender viviendo”. Él decía que la educación en casa es natural, pero la educación pública es artificial. Las bases de su legado, expresados en varios de sus libros, descansan en el humanismo de izquierda y antropocentrismo de la sociedad, sin ninguna consideración de Dios, ni menos en lo que la biblia enseña sobre el pecado y la redención en Cristo.

Por su parte, Raymond Moore, devoto Adventista del Séptimo día (Sabatista) creó su sistema llamado «Fórmula Moore», que consistía en la secuencia: estudio – trabajo manual – servicio a domicilio y comunitario. Con su postura política de derecha, Moore escribió varios libros para padres cristianos que influyeron en el movimiento religioso de educación en el hogar. Quizás esta es la base del sincretismo religioso de lo propuesto por John Holt.

Como vemos, “homeschool” no nace en la biblia, sino que en el humanismo de izquierda y en la concepción de derecha religiosa. Ambas posiciones diametralmente opuestas, se sintetizan en “una fórmula” que en los últimos años ha sido abrazada por muchos cristianos sinceros (eso no está en discusión), que presos de temores, de querer “hacer salvos” a sus hijos, o definitivamente arrastrados por la corriente de sus amigos o iglesia, han adoptado esta modalidad de educación, sin preguntar primero: ¿Señor que te parece esto? (Santiago 4:15), o inquirir diligente en su Palabra, la cual siempre entrega principios sólidos para tomar las mejores decisiones en medio de la confusión y oscuridad del tránsito por este mundo de maldad. Para algunos, “homeschool” es lo mejor que los padres cristianos pueden hacer con sus hijos. Para otros, es un mandamiento que Dios ordena al creyente en Deuteronomio 6: 5-8. Y también están aquellos que ignoran de que se trata esta modalidad de educación. Por lo tanto, es necesario compartir este artículo el cual solo pretende observar este fenómeno sociológico a la luz de la infalible Palabra del Señor.

Homeschool evangélico: ¿Psicosis colectiva o confianza en el Soberano?

Cuando en el año 2001 fueron derribadas las Torres Gemelas en Nueva York, los templos evangélicos “colapsaron” debido a una feligresía presa de psicosis colectiva, pavor y desconcierto. Pero luego de que el pánico fue paulatinamente disminuyendo, todo comenzó a volver a la normalidad, y las copiosas feligresías volvieron atrás como suele ocurrir.

De la misma forma, el Homeschool evangélico ha crecido en medio de una psicosis social; y se ha concebido como una panacea alternativa de educación de los niños ante el preocupante avance de la infiltración del estado dentro de la familia. Las políticas públicas sobre educación, ideología de género, la justicia social, asuntos raciales, migración, etc., han despertado una nueva psicosis en la gente; pero no solo en la sociedad secular, sino que curiosamente en la cristiandad actual.

Dicho sea de paso, por esta razón, se concluye que la llegada al poder de Donald Trump, se ha transformado en un verdadero “respiro” para aquellos “creyentes” llenos de temores, que han depositado su confianza en los hombres en lugar del Dios Soberano, y como consecuencia, transgrediendo absolutamente el principio revelado en su Palabra que dice: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” Jeremías 17:5

En medio de la psicosis evangélica estadounidense, el “homeschool”, que como vimos, nace en las ideas humanistas y puramente religiosas, pero no cristianas; se ha transformado, cual sincretismo, en la “formula cristiana” de educar a nuestros hijos en casa, para librarlos de la maldad estatal imperante, y pretender preservarlos para salvación.

Pero como siempre es la tónica, lo que primero se gesta en los Estados Unidos, tarde o temprano llega, cual Tsunami, a los países tercermundistas latinoamericanos como nuestro amado Chile. Es decir, acá ya se está sistematizando en las iglesias locales, la opción de retirar a los hijos de la educación pública, para preservarlos de la evidente e indiscutible maldad, en un aparente capullo llamado “homeschool”. Pero, cabe preguntarnos: ¿Homeschool ha logrado eficazmente preservar a las generaciones de la maldad, del pecado y llevarlos a la vida eterna? ¿La biblia nos enseña a retirarnos literalmente del mundo y su diabólico sistema, para encerrarnos en casa, cual idea de enclaustro monástico? ¿Qué dice nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles al respecto?

He aquí algunas consideraciones de la Palabra de Dios:

  1. “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15)

 Este texto que encabeza este artículo, quizás es el principio de enseñanza más claro que mueve el piso dela idea humanista del homeschool. Si retirarse del mundo para apartarse del mal fuera la instrucción del Señor Jesucristo, entonces este pasaje queda obsoleto. La idea y fuerza del versículo es clara y directa: Cristo no intercede ante Dios Padre por el enclaustramiento de los creyentes, sino que para que ellos sean guardados del mal imperante en el mundo.

Este principio de la “lógica” de Dios, difiere diametralmente a la lógica humana del “homeschool”. Es cierto que como padres, quisiéramos preservar a nuestros niños encapsulados y lejos de la miseria mundanal. Eso es lógico. Pero no es la lógica de Dios. La salvación de nuestra alma comprende un tramo temporal previo a la eternidad. De lo contrario, El Señor nos hubiera salvado y retirado del mundo inmediatamente. Pero nos dejó acá, y nuestra confianza ha de estar en su promesa, de que no nos dejará ni nos desamparará, y que estará con nosotros todos los días de nuestra vida (Josué 1: 5-9)

  1. La luz debe alumbrar en medio de las tinieblas del mundo.

Si pretendemos validar por la biblia el homeschool, producto de un sentir aterrador por nuestros hijos, y si anhelamos que ellos sean verdaderos creyentes, ¿cómo entonces podrían ser luz en medio de las tinieblas, si han sido retirados del mundo? Cristo dijo:

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa” Mateo 5: 14-15

El deber de nosotros los padres, no es llevar a nuestros hijos a una burbuja, sino que instruirlos en el discernimiento del bien y el mal a través de la luz de las santas escrituras. Hablarles del pecado de manera bíblica, y no en términos “psicopedagógicos” como hoy en día suele ocurrir. Debemos confiar en la soberanía de Dios, de que él guardará a nuestros hijos del mal, pero que simultáneamente serán usados como lumbreras en medio de las tinieblas. Pablo dice:

“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” Filipenses 2:15

 

  1. En el mundo tendremos aflicción.

Todos conocemos esta clara advertencia de nuestro Salvador. Él lo dijo literalmente: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16:33

El Señor no nos anticipó reposo y felicidad en este mundo. Al contrario, él nos advirtió que el peregrinaje sería a través de un camino angosto, sufrido y lleno de pruebas. Según el plan soberano de Dios, actualmente el mundo como sistema u orden, está dirigido por Satanás (1ª Juan 5:19); quien influye poderosamente en los gobernantes, magisterio, magistrados y poderosos de este siglo.

Es en este hostil escenario, que El Señor nos ha ordenado ser sal de la tierra y luz del mundo mediante el poder de su bendito evangelio. Cada predicación o enseñanza dirigida por el poder del Espíritu Santo, siempre irá en contra de la corriente de este mundo (Efesios 2:2), y eso, siempre llevará consigo aflicción. La fe de los creyentes será probada para mayor pureza y paciencia en la esperanza (1ª Pedro 1: 6-7).

 Es probable que la segunda parte del texto de Juan 16:33 nos cueste aceptar. “pero confiad, yo he vencido al mundo”. Sin dudas, ¡cuánto nos cuesta confiar en El Señor! Creo que la raíz del homeschool “cristiano” es la falta de confianza en El Soberano que ha vencido al mundo y que guardará nuestros hijos de la perversa generación.

  1. Echando nuestros temores sobre Él

Lo que se detecta en aquellos padres cristianos que quieren adoptar el homeschool para sus niños, es un profundo temor a que las influencias malignas de la educación actual, pueda dañarlos. Es un sincero y legitimo temor por cierto.

Pero no es menos cierto que una de las demandas más difíciles que El Señor nos entrega es precisamente “echar nuestros temores en Él”. Pedro dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1ª Pedro 5:7

Descansar en El Señor es un área en la cual muchos fracasamos. Es bueno reconocerlo. Dios da más gracia al humilde, pero resiste al soberbio. Los temores provocados por la psicosis actual, ha llevado a la iglesia a querer arrancar; huir a las “montañas”, cual vida monástica como lo enseña la opción de “San Benedicto” y aceptar esta propuesta de educación en casa llamada homeschool. Pero lo que en apariencia reviste inconvenientes, sí oculta profundos temores y ansiedad de los padres para con sus hijos. Ante este sentir pecaminoso que también requiere arrepentimiento, El Señor nos manda a depositar toda (no solo parte) nuestra ansiedad sobre Él. El propio Señor y Salvador Jesucristo nos manda a descansar en Él (Mateo 11:28).

A modo de resumen, homeschool es una opción de educación en casa que nace en el humanismo y no en la biblia. No garantiza que nuestros hijos vayan a ser salvos, ni permeados por esta sociedad maligna que se está configurando de acuerdo a las profecías bíblicas para el último tiempo. Homeschool no se puede basar en la biblia ni dogmáticamente decir que es un mandamiento de Dios para con los creyentes. Por motivos de conciencia, cada cual es libre de adoptar esta modalidad de educación de sus hijos. Si lo hace o no, no lo convierte en mejor o peor cristiano. Sin embargo, el principio bíblico es vivir en medio del mundo de maldad para ser luz y alcanzar a los escogidos para vida eterna. El Señor nos ayude a confiar en Él. Que así sea. Amen. Maranata.

PEL 08/2019

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